jueves, 13 de enero de 2011

Tumbando Caña

Hilario Osorio

APUROS.- Apenas lleva unos cuantos días como gobernador de Sinaloa el MALOVA y ya no siente lo duro sino lo tupido. No se la acaba. Pero quería ser gobernador…, quién le manda…., ha de decir desde su oficina Su Karne, quien por cierto, ha reaparecido mandando paquetes de filetes y cortes americanos de Navidad a sus principales colaboradores de campaña y encargados de sus clínicas. Y se verán cosas peores…

BAILADOR.- Pero eso sí, a nuestro gober le encanta el baile. Lo aprendió muy bien en los programas de suma de Gerardo Vargas Landeros en campaña. Y como dicen que lo que bien se aprende no se olvida, no se lo vayan a decir a nadie, pero ahora que vino Heriberto Félix Guerra, en plan de precampaña a Sinaloa, el sustituto del hoy nuevo cenecista Jesús Aguilar Padilla, se fue grande dando muestras de sus habilidades. En Mazatlán, donde preparan la enésima edición del Carnaval lo vieron meciendo el bote como cualquier hijo de vecino. Si lo quieren ustedes ver, en la Web de de sus aliados de Línea Directa, MALOVA aparece haciendo un sugestivo movimiento de cadera como de ganchito, hamaqueando la cintura para atrás y p’adelante, con una mano puesta entre la pelvis y el ombligo y la otra en el trasero, como una culebrita parada en gesticulaciones. Vieran que mono se ve….

SENTIDOS.- Algunos de sus achichincles conocidos nuestros aseguran que le importa un bledo lo que digan de él sus resentidos compañeros de campaña que no les ha tocado nada en el reparto de posiciones. Viene dejando un reguero de colaboradores y amigos de campaña inconformes y más sentidos que un fondillo. La cobija no alcanza para todos, cierto. Pero de ahí a que a algunos les haya dado por partida doble, tomando en cuenta además a otros que nomás les falta rebuznar, no se vale, dicen sus nuevos detractores, al ver cómo a los Gómer Monárrez, padre e hijo, MALOVA ha dado la responsabilidad de una subsecretaría a cada uno y ha convertido a cuasi jumentos en servidores públicos estatales. Luego entonces, ¿de qué sirve que en Sinaloa haya una cobertura escolar y académica desde jardines de niños hasta universidades y tecnológicos? Expresan los sinaloenses. De las bellas palabras y mejores intenciones, al ridículo, no hay más que medio paso….

DE “VETERINARIO” A FUNCIONARIO.- Como aquel famoso emperador romano que nombró cónsul a su caballo, por ejemplo, el nuevo gobernador de Sinaloa, nombra subsecretario de gobierno a su gran protegido y confidente de Topolobampo Jesús Marcial Liparoli, alias el veterinario (de crustáceos, botetes y chigüilis). Algunos como Joaquín Vega Acuña dicen que este gordito no ha terminado ni la secundaria. Pero ahora sí va saber lo que es comer con manteca.

SIN HONORARIOS.- Y por si eso fuera poco, lo menos que dicen los cuates de MALOVA es que a este le falla un tornillo del “rocketstil”, al enterarse que en cuanto tomó las riendas del estado el sinaloíta comenzó a tirar p’al monte con propuesta tan descabelladas como la de que los regidores, diputados y servidores públicos sean honoríficos, que no cobren sus correspondientes salarios. Quiere un futuro para Sinaloa con legisladores, regidores y funcionarios, pues, de gorra.
Propone, además, serruchar a los síndicos procuradores de los ayuntamientos, considerándolos unos parásitos de la sociedad. Entonces, ¿cual será, entonces, el encanto de la política?
Buena pregunta, Tacho, ¿se acuerdan?

Pero ya averiguaremos la respuesta y se las pasaremos al costo.

PAPÁ DE LOS POLLITOS.- Y ya para llenar este espacio. Dos cuestiones muy interesantes: Al fin, después de más de medio siglo de existencia, El Debate, el periódico que nos tiene a todos los sinaloenses divididos y más peleados que los judíos y palestinos, acaba de descubrir que alrededor de Los Mochis hay pobreza, colonias de casas con techos de cartón, sin servicios más elementales y lo peor de todo, con gente sin chamba, por lo tanto sin dinero y, la otra, que el nuevo gobernador Malova está siendo mangoneado por el papá de los perredistas y panistas: el ex gobernante Juan S. Millán.
De ese tamaño.

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